Mi nombre es Salomé Vargas, soy estudiante de medicina y me encuentro recorriendo el Choco ayudando a los más afectados. Hoy quiero prestar mi voz, mis manos, mi corazón y mi alma a muchas familias del Chocó, que después del terremoto en Colombia lo perdieron casi todo y aún siguen esperando ayuda. Mientras para muchos la emergencia comienza a desaparecer de las noticias, para ellos continua cada día, durmiendo entre escombros, expuestos a la lluvia, a las altas temperaturas y tratando de proteger a sus hijos sin un lugar seguro al cual llamar hogar.
En las zonas rurales hay todavía comunidades a las que la ayuda no ha logrado llegar. Por eso estoy recaudando fondos para comprar materiales y ayudar a reconstruir sus viviendas, su seguridad y la esperanza de comenzar de nuevo. Una casa se levanta con ladrillos, cemento, laminas, etc; pero UN HOGAR SE RECONSTRUYE CON LA SOLIDARIDAD DE TODOS.
Ningún aporte es demasiado pequeño, cada donación puede convertirse en un techo, una pared segura, una nueva oportunidad para una familia que hoy lo necesita todo. El terremoto destruyo sus casas, pero juntos podemos evitar que se destruyan sus esperanzas, AYUDANOS A HACER QUE LA ESPERANZA VUELVA A CASA.
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