En español, a continuación
On the morning of Monday, July 20, Gustavo "Tio" Canchola Juarez began his day just as he had countless days before. Like every other workday, he stopped at the AMPM gas station near his home in Newhall, California, to grab a coffee and pastry before heading to work doing physically demanding labor to support his family.
While at the gas station, Tio was approached by multiple masked individuals who abducted him based on the color of his skin. For hours, his loved ones searched desperately for answers, not knowing where he had been taken or if he was safe. Eventually, they discovered that ICE had been conducting enforcement operations in the area.
Later that day, Tio was allowed a brief phone call to let his family know he had been detained. He was unable to share additional information before the call ended. During his first night in custody, he was transferred to another detention facility, leaving his family once again searching for information about where he was and what would happen next.
Tio has since signed paperwork related to his deportation and is expected to be removed from the United States. Like many families navigating this process, we have faced uncertainty about where and when he will be released after deportation. Our greatest hope is to ensure that he is safely reunited with his wife, Guadalupe, and able to return home to Mexico so they can begin rebuilding their lives together.
We are raising funds to help Tio and Guadalupe through this incredibly difficult transition. Donations will help cover transportation, temporary housing, food and other basic necessities, relocation expenses, and the many unexpected costs that come with starting over after deportation.
If our fundraising goal is exceeded, any remaining funds will be used to assist other families in our community who have been impacted by deportation and are working to reunite with their loved ones. Our hope is not only to help Tio and Guadalupe begin again, but also to extend that support to the many others within our community facing similar hardships.
Every donation, no matter the amount, will make a meaningful difference during this difficult time. If you are unable to contribute financially, sharing Tio's story with others is another powerful way to help.
From the bottom of our hearts, thank you for your kindness, compassion, and support.
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La mañana del lunes 20 de julio, Gustavo "Tío" Canchola Juárez comenzó su día tal como lo había hecho en innumerables ocasiones anteriores. Como en cualquier otro día laboral, se detuvo en la gasolinera AMPM cerca de su casa en Newhall, California, para comprar un café y un pan dulce antes de dirigirse a su trabajo, donde realizaba labores físicamente exigentes para mantener a su familia.
Mientras estaba en la gasolinera, varias personas enmascaradas se acercaron a Tío y lo secuestraron debido al color de su piel. Durante horas, sus seres queridos buscaron respuestas desesperadamente, sin saber adónde lo habían llevado ni si estaba a salvo. Finalmente, descubrieron que el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) estaba llevando a cabo operaciones de control migratorio en la zona.
Más tarde ese mismo día, se le permitió a Tío hacer una breve llamada telefónica para avisar a su familia que había sido detenido. No pudo compartir más información antes de que terminara la llamada. Durante su primera noche bajo custodia, fue trasladado a otro centro de detención, dejando a su familia nuevamente en busca de información sobre su paradero y lo que sucedería a continuación.
Desde entonces, Tío ha firmado documentos relacionados con su deportación y se espera que sea expulsado de los Estados Unidos. Al igual que muchas familias que atraviesan este proceso, nos enfrentamos a la incertidumbre sobre dónde y cuándo será liberado tras la deportación. Nuestra mayor esperanza es asegurar que se reúna a salvo con su esposa, Guadalupe, y que pueda regresar a casa en México para comenzar a reconstruir sus vidas juntos.
Estamos recaudando fondos para ayudar a Tío y a Guadalupe a superar esta transición increíblemente difícil. Las donaciones ayudarán a cubrir el transporte, el alojamiento temporal, la alimentación y otras necesidades básicas, los gastos de reubicación y los numerosos costos imprevistos que conlleva empezar de nuevo tras una deportación.
Si superamos nuestra meta de recaudación, los fondos restantes se utilizarán para ayudar a otras familias de nuestra comunidad afectadas por la deportación que trabajan para reunirse con sus seres queridos. Nuestra esperanza no es solo ayudar a Tío y a Guadalupe a empezar de nuevo, sino también extender ese apoyo a muchas otras personas de nuestra comunidad que enfrentan dificultades similares.
Cada donación, sin importar la cantidad, marcará una diferencia significativa durante este momento difícil. Si no puede contribuir económicamente, compartir la historia de Tío con otras personas es otra forma poderosa de ayudar.
Desde lo más profundo de nuestros corazones, gracias por su amabilidad, compasión y apoyo.